Complejo Asistencial Dr. Sótero del Rio
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18 de octubre de 2019

Somatoprótesis, recuperando la sonrisa más allá de la boca.

Cuando hablamos de odontólogos o cirujanos dentistas, lo primero que se nos viene a la mente es un profesional que se dedica a curar las enfermedades relacionadas con la salud bucal de una persona, y de la zona de la boca no salimos. Esto, hasta encontrarnos en los pasillos del block Ambulatorio con una especialidad (que en Chile aún no está reconocida como tal) que, aunque se ha realizado durante tres generaciones en el Sótero del Río es bastante desconocida por la mayoría: la Somatoprótesis.

La Somatoprótesis es una disciplina que se deriva del área maxilofacial, cuyo objetivo es devolver al paciente mutilado o con secuelas de cáncer, traumatismos o diversos síndromes la apariencia estética y las funciones que ha perdido por esas causas.

A Cristóbal Rubilar Ayala, cirujano dentista de la Unidad de Somatoprótesis del Centro Ambulatorio del Sótero del Río, y responsable de llevar adelante estos tratamientos de rehabilitación hace tres meses, siempre le interesó el área de rehabilitación facial. De hecho, le llamaba la atención desde el tiempo en que el ya jubilado Dr. Berroeta desarrollaba esta disciplina al interior del Hospital.

Los tratamientos de rehabilitación se han enfocado en las prótesis oculares para pacientes con patologías como noftalmia o microftalmia, conjuntivitis agresivas, o diabetes. También para personas que han sufrido traumatismos con arma blanca o accidentes laborales. Los pacientes van desde recién nacidos hasta mayores de 80 años.

Para Rubilar, el impacto de las prótesis oculares en la vida de sus pacientes va en directo beneficio de su salud mental, ya que por no tener uno de sus ojos han tenido depresiones, se han aislado, y hasta han perdido sus trabajos.

“Hay pacientes que han perdido su trabajo a causa de su presentación. Hay otros que han recuperado o han encontrado trabajo, luego de tener su prótesis ocular. Tengo otra paciente que ha atentado contra su vida, que no quiere salir a la calle, que está con una depresión grave, que pide licencias, y esos pacientes se marginan de la sociedad. Entonces, la idea es volver a reintegrarlos sólo con una prótesis ocular. Y lo hacen fácilmente, de un día a otro”.

Y las repercusiones van más allá, alcanzando también el bienestar emocional de su entorno más cercano. “Tengo una paciente que tiene anoftalmia, nació sin ambos globos oculares. Ella no se ve a sí misma, pero para tranquilidad de los familiares, de su hijo, su marido… le instalamos prótesis oculares que mejoraron su presentación personal e impactaron positivamente en sus familiares; más que en ella”.

 

Impacto de la prótesis ocular en la calidad de vida e identidad.

A nivel país existen 5 o 6 expertos en Somatoprótesis. Cristóbal Rubilar es el único que trabaja en el sistema público, y lo relevante de su trabajo es que las prótesis oculares que elabora son personalizadas. Es decir, se adaptan de tal manera a la cavidad ocular que hasta tienen movimientos naturales, en los casos donde no se ha perdido el globo ocular completo.

“Nosotros hacemos la parte delantera del ojo, la parte estética. Hacia el interior, los pacientes conservan su globo ocular, es como que te saquen solamente la primera capa. Como nosotros le tomamos molde y la prótesis es personalizada, ellos incluso pueden mover en cierto grado la prótesis simulando como si fuese un ojito.”, precisa el experto, que trabaja con mucha precisión y detenimiento la zona del iris, intentando asemejar lo más posible su color al del ojo del paciente.

Para el Dr. Rubilar uno de los momentos más gratificantes y emotivos es cuando el paciente se mira por primera vez al espejo luego de la instalación de la prótesis ocular.

“Lo que más me emociona es que ellos se vuelven a mirar. Es difícil explicar la sensación, pero ellos se vuelven a mirar como en el pasado, se sienten como antes de perder su ojo. Devolverles eso es devolverles su propia identidad. Hay mucha gente que se pone a llorar, que te dan las gracias, que están felices y se les ve en sus caras”.

Estas prótesis están hechas de acrílico, y pueden durar hasta 15 años, aunque lo óptimo es cambiarlas cada cinco. Una vez instaladas en la cavidad ocular se dejan allí de manera permanente, incluso para dormir, hasta que son reemplazadas por una nueva.

Cabe destacar que el trabajo realizado por esta unidad fue presentado en la IX Jornada de Calidad del Sótero Del Río, generando gran sorpresa entre los asistentes, y obtuvo el segundo lugar de los nueve participantes seleccionados en el área de buenas prácticas.

Sorprendido con la buena acogida también se mostró el propio Rubilar, que dijo que “ha sido bastante importante la recepción del Hospital porque se ha dado a conocer esto, ya que no se sabe que existe esta especialidad. Entonces, aún hay mucha gente que está escondida en su casa, sin saber que tienen la oportunidad de atenderse en un Hospital Público y a costo 0”.